Un aniversario aciago: dos siglos de historia como plaga de la polilla del racimo de la vid, Lobesia botrana Den. y Schiff.
Historia
La polilla del racimo, L. botrana, es una de las principales plagas del viñedo en el viejo mundo, especialmente extendida por Europa meridional, norte de África y Próximo Oriente. En Europa se ha propagado especialmente a finales del siglo XIX y principios del XX, por lo que su adaptación a la vid ha de considerarse como relativamente reciente (BOVEY, 1966). Siguiendo a VOUKASSOVITCH (1924), a RUIZ CASTRO (1943) y a BOVEY (1966.), L. botrana se señaló por primera vez como plaga de la vid en Austria en 1800, hace ya dos siglos, en plena Revolución Agrícola, veinticuatro años después de su descripción en 1776 por Denis y Schiffermüller, con tipos originarios del mismo país. A partir de este momento, su extensión por todo el viñedo europeo fue progresiva. En 1854 se cita de Alemania, en 1865 de Rusia, en 1869 de Hungría, en 1880 de Suiza y en 1908 de Luxemburgo. En Francia se constató por vez primera en 1890 en el departamento de los Alpes Marítimos tal vez proveniente de Italia, presuntamente su país originario (VOUKASSOVITCH, 1924). Desde este emplazamiento, hipotéticamente pudo alcanzar Cataluña atravesando los Pirineos. Un año después, en 1891 se cita de Burdeos (FEYTAUD, 1920), probablemente introducida por vía portuaria, desde donde se propaga por toda la Gironde, alcanzando hacia el norte el Loira, hacia el este el Macizo Central y hacia el sur los Pirineos.
En España, Martorell y Peña la citan de 1879 de Cataluña sin señalar la planta huésped, y en 1881 Cuní y Martorell la señalan sobre vid en la misma región (cf. RUIZ CASTRO, 1943). Sin embargo, su aparición con carácter de plaga aconteció en los primeros años del siglo XX. GONZÁLEZ DE ANDRÉS (1935) señala su presencia extendida en 1926 en Barcelona, en 1927 en Orense y sucesivamente en Almería, Alicante, Lérida, Tarragona, Badajoz, Toledo y Ávila. En 1933 se comprobó su existencia en León, Lugo y Pontevedra. Tras su aparición progresiva por toda la Península en la primera mitad del siglo, actualmente L. botrana se encuentra presente en toda España a excepción de Baleares y Canarias (COSCOLLÁ, 1992), si bien RUIZ CASTRO (1943), la señala como presente en el primer archipiélago en la primera mitad del siglo.
Como se deduce de lo dicho, la extensión histórica tanto a escala europea como nacional, no presentó una solución de continuidad. Aunque la exposición cronológica incite a ello, la progresión no debería interpretarse como exclusivamente inherente a L. botrana a partir de un hipotético centro de origen. En este sentido, otros factores han debido concurrir configurando la aparición espacio-temporal. Señalar el movimiento comercial de uvas (RUIZ CASTRO, 1943), en particular las uvas de embarque, (BERRO, 1926), y la probable adaptación más o menos simultánea a la vid a partir de sus numerosas plantas hospedadoras, entre las que merece una mención especial el torvisco (Daphne gnidium L.), coincidiendo con el auge de la viticultura moderna tras la crisis filoxérica. Todo ello complicado por la confusión que debió tener lugar en una primera fase con otras polillas del racimo, y en particular con la omnipresente Eupoecilia ambiguella Hb. En cualquier caso, la causa primaria que provocó la adaptación de L. botrana a la vid, permanece incierta.