Morfología y comportamiento

P. citrella presenta las siguientes fases de desarrollo: adulto, huevo, 4 estadíos larvarios y pupa o crisálida (Figura 2).

El adulto es una pequeña polilla que puede llegar a medir unos 4-5 mm de envergadura alar, pero solamente unos 2 mm cuando permanece en reposo. Es el único estado que se desplaza entre plantas y es el que elige el substrato donde realizar la puesta. Ambos sexos, son de color blanco plateado y presentan varias franjas de color oscuro en sus alas, éstas tienen en su extremo un punto negro característico, son plumosas y poseen pelos marginales. No existen diferencias morfológicas externas aparentes entre sexos, aunque se pueden distinguir observando los caracteres sexuales de los últimos segmentos del abdomen (Garrido, 1995a).

Los huevos son de forma lenticular, muy pequeños de 0,3 x 0,2 mm, planos. Recién puestos son transparentes y adquieren una coloración amarillenta cuando están cerca de la eclosión (Alba, 1996; Garijo y García, 1994; Heppner, 1993). Son difíciles de ver a simple vista y se pueden confundir fácilmente con pequeñas gotas de agua o melaza.

Las larvas se encuentran siempre bajo la cutícula de la hoja. Una vez completado el desarrollo embrionario, la larva comienza a rasgar el corión del huevo, por la zona de contacto con la cutícula perforando también a esta última. De esta forma, la larva queda sobre el parénquima foliar y protegida bajo la cutícula. A partir de aquí, la larva va separando mediante sus mandíbulas las células epidérmicas de las parenquimáticas, succionando los jugos producidos y consumiendo en todo momento la capa de células epidérmicas situada bajo la cutícula (Nucifora y Nucifora, 1997) y respetando el mesofilo de la misma (Garrido, 1995b; Garrido et al., 1998). Las larvas pasan por cuatro estadíos larvarios. A continuación se indican las principales características de cada uno de ellos (Garrido, 1995a):

La pupa o crisálida, tiene una coloración amarilla-marrón, y se va haciendo más oscura a medida que van pasando los días. En la cabeza, se pueden observar claramente los ojos, así como una formación muy quitinizada, con aspecto de espina que utiliza el insecto para perforar el velo sedoso de la cámara pupal antes de su salida (Garrido, 1995a). Las pupas de machos y hembras muestran diferencias morfológicas en el pigidio, por lo cual se puede separar ambos sexos (Jacas y Garrido, 1996). Una vez el adulto ha emergido, los restos de la pupa quedan generalmente sobresaliendo de dicha cámara.

Figura 2.- Ciclo de desarrollo del minador de las hojas de los cítricos, P. citrella.